Piensa en descubrirte.
Vivimos en un mundo de modas en lo que casi todo tiene una fecha de caducidad. Los productos de deseo cada vez tienen unos ciclos de vida más cortos por lo que es necesario reinventarlos cuando pasan de moda o bien cuando se quedan obsoletos. En el siglo XXI, el hombre ha entrado en la categoría de producto y debe asumir que su imagen ya no es percibida como atractiva, por lo que debe reinventarse. Al menos eso vaticinan los expertos –¡pseudoexpertos! – en desarrollo personal.
Las personas no debemos reinventarnos: en realidad debemos descubrirnos, atrevernos a saber quiénes somos y qué podemos dar de nosotros mismos. No es posible reinventarse sin antes “inventarse”. Para poder redefinir algo, antes hay que definirlo. Desde un punto de vista de desarrollo y transformación personal lo esencial es descubrir quiénes somos realmente.
En más de una ocasión se nos sepulta debajo de consignas que nos enseñan a alejarnos de nosotros mismos, además de animarnos a pasarnos la vida tratando de ser quienes no somos y quienes nunca llegaremos a ser. Si hacemos eso destruimos nuestra autenticidad y nuestra identidad. No te reinventes, descúbrete. Las personas que apostaron por ellas, por salir a ganar, se guiaron por su convicción y siguieron las voces de su alma (intuición) y de su corazón (pasión).
Lo genial surge de tu interior.
Todos los genios, los transgresores genuinos y los grandes líderes tienen algo en común: se centran en su interior, en su persona, en escucharse a ellos mismos, en hacer aquello que es su pasión, en dedicarse a ello con convicción, en usar sus dones y sus capacidades adquiridas sinviendo a los demás.
Lo cierto es que no hay nadie como tú en el mundo, puesto que eres único, como única es tu manera de hacer las cosas. Ahora bien, si deseas avanzar a buen ritmo en tu vida, antes tendrás que descubrir quién eres realmente. Atrévete a descubrir tus talentos ocultos, tus pasiones, tus rasgos de personalidad, tus debilidades y tus fortalezas. Decide a quién quieres tener como modelos de referencia. Es importante que elijas bien a quién admiras. Admirar, es reconocer lo singular en el otro desde el respetar lo singular en ti.
Feliz Camino !!
