Mente humana

El cerebro humano no solo es el órgano más funcional y organizado que conocemos, sino que también es el más complejo. Está compuesto de un número de células nerviosas llamadas neuronas que, según cálculos recientes, puede alcanzar un total de unos cien mil millones. Este órgano pesa alrededor de un kilo cuatrocientos gramos y, representa solo el dos por ciento de nuestra masa corporal. El cerebro humano es seis veces mayor, en relación con el tamaño del cuerpo, que el de cualquier otro mamífero viviente, con excepción de los delfines.

El cerebro representa el receptáculo de la mente. Podríamos utilizar el simil informático de hardware y software para comprender la diferencia entre cerebro y mente. A nivel informático el hardware está representado por el conjunto de elementos físicos o materiales que constituyen una computadora o un sistema informático (teclado, ratón, pantalla…), mientras que el software está representado por el conjunto de programas y rutinas que permiten a la computadora realizar determinadas tareas tales como procesar un texto, procesar una hoja de cálculo o enviar un correo electrónico. Por ello, el cerebro representaría el hardware, ese conjunto de neuronas que se albergan bajo nuestro cráneo; mientras que la mente representaría el software, ese conjunto de “programas” que nos permiten expresar los pensamientos, las emociones, los recuerdos, etc.

Nuestros tres cerebros

El cerebro humano es una especie de cápsula del tiempo que ilustra el desarrollo evolutivo del hombre. Se puede decir que el curso completo de nuestra evolución se esconde bajo nuestro cráneo. El modelo que voy a presentar a continuación fue formulado por Paul MacLean en la década de los años sesenta del siglo pasado.

Paul MacLean estudió la anatomía del cerebro humano y concretó que tiene tres formaciones; cada una de diferente aspecto, tamaño, química, estructura y patrones de funcionamiento que reflejan nuestro desarrollo a lo largo del tiempo. En realidad, el cerebro humano consta de tres subcerebros separados. La investigación de MacLean sugiere que los tres cerebros equivalen a tres computadoras biológicas interconectadas.

Estos subcerebros son el reptiliano, el límbico o mamífero y el neo-córtex. El orden jerárquico de estos tres cerebros nos brinda importante información acerca de nuestra evolución y de las funciones del cerebro. Lo que primero evolucionó, hace más de quinientos millones de años, fue el cerebro reptiliano. Esta zona, la más primitiva del cerebro, constituye la mayor parte de la materia cerebral en los reptiles. Esa es la razón por la que los científicos le dan la denominación de cerebro reptiliano, porque se asemeja al cerebro de los actuales reptiles.

El segundo cerebro apareció en algún momento entre hace trescientos y ciento cincuenta millones de años. A este segundo cerebro también se le denomina mamífero, porque es el más evolucionado en este tipo de animales. Esta área del cerebro alberga nuestro sistema nervioso autónomo.

Por último, habiendo surgido hace unos tres millones de años, el tercer cerebro se modeló alrededor de los dos primeros. Esto convierte a la cobertura exterior en la capa más reciente y la zona del cerebro más avanzada de las que han evolucionado en primates y humanos.

Primer cerebro: reptiliano

El tronco cerebral, fundamentalmente, es el responsable de las funciones básicas de la vida, incluidos el mantenimiento y control del ritmo cardíaco y la respiración. Estas funciones vitales son comunes a todas las especies del reino animal. También tiene la función de regular nuestros diversos niveles de sueño y vigilia.

El cerebelo forma parte de nuestro primer cerebro. Está considerada como la parte más activa de nuestro cerebro y es responsable del equilibrio, la coordinación, la propiocepción y la ejecución de movimientos controlados. Ciertos tipos de acciones y respuestas simples se aprenden, coordinan, memorizan y almacenan en el cerebelo. Por ejemplo, una vez que una persona aprende a andar en bicicleta, se necesita muy poca memoria consciente para realizar esta acción. Las actitudes predeterminadas, reacciones emocionales, acciones repetidas, hábitos y conductas condicionadas, básicamente se memorizan en el cerebelo.

A modo de resumen podemos decir que el cerebro reptiliano es el soporte de la mente instintiva. Es decir, esta parte de nuestra mente se expresa con el lenguaje de los INSTINTOS. Recibe el nombre de “reptiliano” porque la compartimos con los reptiles. Se puede decir que llevamos un pequeño cocodrilo justo en el epicentro de nuestro cerebro. Los cocodrilos son ovíparos; la mamá cocodrilo deposita sus huevos en el fango y cuando las crías salen del cascarón, más del 50% de la camada es devorada por sus progenitores: sólo prevalece el instinto ¿Estamos los humanos en condiciones de aniquilar la vida de otra persona? Sí, sin lugar a dudas, y eso pasa todos los días en el Planeta. Cuando una persona está en una guerra y se trata de matar o de morir (supervivencia), definitivamente mata. La mente racional –pensante– no puede inhibir estos instintos de supervivencia porque su gradiente es muy superior al de la razón.

Segundo cerebro: límbico

La zona del cerebro que se desarrolló en segundo lugar fue el cerebro límbico o llamado también mamífero. Si bien este segundo cerebro ocupa solo una quinta parte del volumen total del cerebro, posee una gran influencia sobre la conducta, por lo cual también se le conoce con el nombre de cerebro emocional. Todas esas cosas mágicas que damos por sentadas, tales como: mantener y controlar la temperatura del cuerpo, niveles de azúcar en sangre, digestión, presión arterial, niveles hormonales y miles de procesos adicionales son controlados por este segundo cerebro.

Este cerebro es el soporte de la mente emocional. Es decir, esa parte de nuestra mente se expresa con el lenguaje de las EMOCIONES. Esta mente la compartimos con los mamíferos. Salvando pequeñas distancias, podemos decir que la reacción emocional de un perro frente a una carica es muy similar a la de un humano frente al mismo estímulo. El cerebro reptiliano y el límbico conforman lo que conocemos como mente subconsciente o mente inconsciente.

Tercer cerebro: neo-córtex

El neo-córtex es el asiento de nuestra conciencia y de nuestra creatividad como especie. Es el cerebro que PIENSA y RAZONA, que nos permite aprender y recordar todo lo que experimentamos de nuestro mundo exterior, y luego modifica nuestras acciones para que hagamos algo mejor (o diferente) o repitamos una acción la próxima vez, si arrojó un resultado positivo.

Cuando el cerebro realiza activamente una de las funciones superiores (razonar, planear, aprender, recordar, crear, analizar, comunicarse verbalmente, etc.), es el neo-córtex el que está operando. Sin él, nuestros sentidos todavía podrían alertarnos del hecho de que tenemos frío, pero no podríamos ir más allá de ahí. El neo-córtex es el que nos permite interpretar la sensación de tener frio y elegir entre múltiples opciones: seguir teniendo frío, cerrar la ventana, conectar la calefacción, ponernos un suéter, etc. Además, el neo-córtex también te recordará la última vez que fuiste a la montaña en pleno invierno, poco preparado para el frio y terminaste tiritando.

Este cerebro abarca dos tercios del área total del cerebro y nos brinda características exclusivas que nos distinguen de los reptiles, de los mamíferos y de los primates más evolucionados desde un punto de vista neurológico.

Feliz Camino !!

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