La inteligencia artificial al “servicio” de la humanidad.
Actualmente estas plataformas globales –Facebook, Google, Twitter…– están trabajando intensamente en las tecnologías que les permitirán convertir los datos que tienen de nosotros en metadatos y después en metainformación de gran precisión. La inteligencia artificial, big data y la computación cuántica son las tecnologías más importantes que contribuirán a que esto sea una realidad, aunque no las únicas.
Cuando dichas tecnologías estén más evolucionadas, estas plataformas estarán en condiciones de construir mapas de individuos o de grupos de individuos que secuestren nuestras emociones y nuestros instintos. Según los expertos estamos a menos de 10 años para que esto se convierta en la GRAN Realidad.
El escándalo de Cambridge Analitycs* representa un claro ejemplo de cómo estas tecnologías pueden apoyar a politicos a ganar elecciones: Trump y Brexit son sólo dos ejemplos. Yo personalmente pienso que este escándalo es sólo la punta del iceberg de lo que realmente se está cocinando en los laboratorios de estas grandes corporaciones.

Nuestros estímulos son altamente manipulables.
Deep Blue es un paquete de inteligencia artificial muy simple que diseñó IBM en la década de los 90s. En 1997, este programa le ganó una partida de ajedrez al por aquel entonces mejor ajedrecista del planeta: Kaspárov. Han pasado más de dos décadas y la inteligencia artificial pasó por un proceso de evolución espectacular. Animo al lector a que se documente en los avances de la inteligencia artificial. Es muy probable que dentro de tres décadas llevemos instalados sensores biónicos que controlen nuestra salud hasta límites hoy insospechados.
Durante los últimos 20 años ha pasado algo muy importante: hemos confiado la búsqueda de información relevante y fidedigna a Google. El hábito que hemos creado es muy poderoso y, sin duda, ha atrofiado otros hábitos de búsqueda de información. Si hoy se cancelara Google muchas personas en el planeta se sentirían aturdidas. No sólo se ha generado adicción a esta plataforma sino que hemos generado una confianza sin parangón en Google. Hay estudios de muchas universidades que confirman que a los estudiantes les resulta más confiable la información que les proporciona Google que la que le proporcionan sus propios Maestros.*
Google –véase en la figura de pie de texto portafolio resumido de los servicios más importantes que conforman Alphabet Group para calibrar alcances– vive de la publicidad. De hecho es la empresa publicitaria más poderosa del planeta. La base de la publicidad son los símbolos subliminales que secuestran las emociones y los instintos de los colectivos objetivo de dicha publicidad. Si alguien nos dice que la publicidad que consumimos no contiene símbolos subliminales, sencillamente nos está engañando. Coca-Cola, a través de su publicidad, nos promete “juventud y alegría” y lo que realmente nos proporciona es “obesidad y diabetes”. Extrapolemos este ejemplo a la publicidad de cualquier gran corporación y no erraremos en nuestras conclusiones finales.
Ubiquémonos en 2030 y en un momento dado yo le formulo la siguiente pregunta a Google: “Mi querido Google, basándote en todo lo que sabes de coches y en todo lo que sabes de mí (incluidas mis necesidades, mis preferencias, mis gustos, mis ideas sobre la ecología…), ¿cuál es el mejor coche para mí?” – ¿Qué pasará el día en el que me deje guiar por Google hasta ese nivel? Algo muy simple: ¡MI IDENTIDAD COMO CIUDADANO GLOBAL ESTARÁ EN RIESGO!

Esto, además, dinamitará el mundo de la publicidad tal como hoy lo conocemos. Si, por ejemplo, yo soy el que toma las decisiones en Coca-Cola de cómo invertir el presupuesto de publicidad para vender más, me he de enfrentar con dos cuestiones:
- Un porcentaje ciertamente importante de mis potenciales clientes (+85%) son el “producto” de las diferentes plataformas del grupo Google y, además, el tiempo de exposición a esas plataformas es muy alto.
- Google dispone de unos algoritmos altamente sofisticados que permiten definir perfiles muy refinados de individuos o de grupos de individuos para “la venta masiva a la carta” si se trata de procesos de venta, o bien para “la manipulación masiva” si se trata de procesos de convencimiento e influencia relacionados con la elección de líderes políticos, líderes de opinión… ¿Qué hago? Simple: invierto una parte muy alta de mi presupuesto de publicidad en este tipo de plataformas por la sencilla razón de que no dispongo de otra alternativa.
Hasta la fecha la publicidad es diseñada por las grandes corporaciones y pasa a ser expuesta a través de estas plataformas globales. ¿Quién diseñará a futuro la publicidad que se exponga en este tipo de plataformas? Muy probablemente las propias plataformas, porque dispondrán de un laboratorio global que le permitirá diseñar símbolos subliminales a medida más y más poderosos que serán susceptibles de ser testados a una escala sin precedentes.
Ante estas evidencias, ¿es suficiente regular la propiedad de datos? La UE está haciendo esfuerzos importantes en esta dirección pero sin duda representa un gran reto. Proteger una propiedad privada es fácil: construimos muros, instalamos mallas electrificadas, disponemos de perros de presa o contratamos a un grupo de vigilantes para tal fin. Hacer algo equivalente para proteger nuestros datos es algo completamente diferente. Es obvio que si alguien lo puede hacer son los gobiernos. Pero la pregunta es, ¿qué pueden llegar a hacer los gobiernos con nuestros datos si esto se consigue? No olvidemos que actualmente muchos gobiernos están comprando servicios a estas plataformas globales para secuestrar nuestros estímulos de cara a ganar nuestros votos.
Reflexión final.
Es importante que tengas en cuenta que la información que te compartí a lo largo de los cuatro artículos es muy superficial. Te animo a que profundices en el detalle de toda esta información y que reflexiones en profundidad hasta qué punto es útil el tiempo que le estás dedicando a este tipo de tecnologías.

Feliz Camino!!
