Asumiendo que las percepciones programadas en nuestra mente subconsciente determinan el comportamiento y carácter de nuestra vida, es importante que conozcamos cuál es su origen.
Adquirimos nuestras PRIMERAS PERCEPCIONES programadas a través de nuestra herencia de primer orden. En efecto, nuestro código genético incluye programas de comportamiento que incluyen acciones reflejas conocidas con el nombre de instintos. Un niño cuando nace ya sabe respirar; de no ser así moriría justo en el momento de nacer. Ese mismo niño trae activados todos sus mecanismos de curación y un sinfín de instintos más. Los instintos genéticamente heredados representan las percepciones que hemos adquirido de la naturaleza a través de miles de generaciones.
La SEGUNDA LINEA DE PERCEPCIONES programadas procede de lo que heredamos de nuestros padres.
La TERCERA FUENTE DE PERCEPCIONES son los recuerdos experienciales descargados en nuestra mente subconsciente, poderosas percepciones aprendidas que representan la contribución de lo adquirido. Entre las primeras que se descargan en la mente subconsciente figuran los patrones emocionales de nuestra madre mientras nos encontrábamos en el útero.
Durante el período de embarazo –proyecto sentido– se puede decir que el feto es la madre. En efecto, el feto no sólo recibe alimento de su madre. Una compleja química de señales emocionales y factores de estrés materno cruza también la barrera de la placenta e influye sobre la fisiología y desarrollo fetal. Cuando la madre es feliz, también lo es el feto. Cuando la madre tiene miedo, lo mismo le pasa al feto. Cuando la madre rechaza con sus pensamientos a su futuro hijo, el sistema nervioso fetal se programa con la emoción de rechazo. Se estima que cuando el bebé nace, la información emocional descargada de las experiencias de la madre ya ha formado una parte importante de la futura personalidad del niño.
Sin embargo, la programación perceptual más influyente de la mente subconsciente se da a través del ENTORNO. Durante ese período el cerebro del niño registra todas las experiencias sensoriales además de aprender programas motores complejos que le permiten hablar, gatear, etc. Simultáneamente, los sistemas sensoriales del niño participan activamente, descargando cantidades masivas de información acerca del mundo que lo rodea y su funcionamiento.
Al observar los patrones de comportamiento de las personas de su entorno inmediato –principalmente sus padres–, los niños aprenden a diferenciar los comportamientos sociales aceptables de los inaceptables. Por eso es importante tomar conciencia de que las percepciones adquiridas antes de los 6 años de vida se transforman en programas subconscientes que van a determinar el carácter de la vida de un individuo.
Durante esta etapa de aprendizaje acelerado se descarga una cantidad enorme de información en la mente subconsciente del niño. Esto lo sabemos gracias al estudio de las ondas cerebrales en adultos y niños. Las lecturas de electroencefalogramas (EEG) de los cerebros adultos muestran que el cerebro humano actúa al menos en cuatro niveles de frecuencia diferentes (ver Figura I), cada uno de los cuales está asociado a un estado cerebral distinto.
Resumen de la actividad cerebral
Durante el procesamiento cerebral normal en los adultos, las vibraciones del EEG pasan continuamente de un estado a otro abarcando todo el rango de frecuencias. Sin embargo, en los niños en edad de crecimiento las frecuencias cerebrales muestran un comportamiento radicalmente diferente. Las tasas de vibraciones del EEG y sus correspondientes estados evolucionan en fases incrementales a medida que pasa el tiempo. Veamos cómo operan:
- La actividad cerebral predominante durante los 2 primeros años de vida del niño es Delta, el rango de frecuencia más bajo del EEG.
- Entre los 2 y los 6 años, la actividad cerebral infantil se incrementa y actúa principalmente en el rango Theta. Mientras se encuentran en este estado, los niños pasan gran parte de su tiempo mezclando el mundo imaginario con el real. Es como si tuvieran un pie en el mundo exterior y el otro en su mundo interior.
- La conciencia calma asociada al surgimiento de la actividad Alfa solo se convierte en un estado cerebral predominante a partir de los 6 años.
- A los 12 años, el cerebro del niño expresa todos los rangos de frecuencia, si bien, su actividad principal es el estado Beta de conciencia focalizada.

En todo este proceso destaca un hecho muy importante: los niños no expresan las frecuencias Alfa del procesamiento consciente como un estado cerebral predominante hasta después de cumplir los 6 años. La actividad predominante Delta y Theta manifestada por los niños menores de 6 años refleja que sus cerebros están operando a niveles por debajo de la conciencia. Las frecuencias cerebrales Delta y Theta definen un estado cerebral conocido como trance hipnagógico, que es el mismo estado neutral que los hipnoterapeutas utilizan para descargar nuevos comportamientos directamente en las mentes subconscientes de sus pacientes. En otras palabras, los primeros 6 años de vida del niño transcurren en un estado de trance hipnótico. Las percepciones del mundo que los rodea son descargadas directamente en el subconsciente del niño durante ese período, sin discriminación ni filtros por parte de la analítica mente consciente, que aún no existe por completo. En consecuencia, aprendemos nuestras percepciones fundamentales sobre la vida y el papel que desempeñamos en ella sin tener la capacidad de elegir o rechazar dichas creencias. ¡Simplemente ESTAMOS SIENDO PROGRAMADOS!
Desarrollar nuestra conciencia a través de este método acarrea un gran inconveniente, ya que descargamos nuestras percepciones y creencias sobre la vida varios años antes de que hayamos adquirido la capacidad de pensamiento crítico. En efecto, cuando durante la infancia descargamos creencias limitantes o autosabotajes, esas percepciones terminarán por convertirse en nuestras verdades de adultos. Y resulta evidente que, si nuestra plataforma está constituida por una percepción equivocada, nuestra mente subconsciente generará comportamientos coherentes con dichas “verdades” programadas.
La CUARTA FUENTE DE PERCEPCIONES que le da forma a nuestra vida procede de la mente consciente. A diferencia de la programación automática de nuestra mente subconsciente, la mente consciente es una plataforma creativa que genera un número ilimitado de creencias y variaciones de comportamiento. La mente consciente dota a los seres humanos de una de las más poderosas fuerzas del Universo: la oportunidad de expresar el libre albedrío (Figura II).

Feliz camino !!
