Habla solo de ti

Siento que una manera óptima de cambiar nuestra programación inconsciente y por tanto nuestras creencias, es la manera de verbalizar nuestra propia vida.

Solemos explicar con cierta frecuencia los acontecimientos y nuestras experiencias hablando del otro, de algo externo a nosotros. Decimos cosas como: “Mi jefe no valora mi trabajo”, “Mi compañera sentimental me engañó con otro”, …

En mis sesiones de coaching suelo decirles a mis clientes que, si realmente quieren generar conciencia de sus programas subconscientes y de, en qué modo operativo se encuentran en cada momento, tienen que verbalizar los hechos y los acontecimientos siempre desde un posicionamiento personal. Por ejemplo, “Hay que reparar la puerta del salón” no nos activa. Esta frase ha de ser sustituida por: “Tengo que reparar la puerta del salón” o “Tengo que llamar por teléfono al carpintero para que se pase a reparar la puerta del salón”.

Siguiendo con las frases anteriores, deberían ser sustituidas por las siguientes: “Yo no me valoro en mi empresa ni en mi vida”, “Me estoy engañando a mí mismo con relación a mi compañera sentimental”. Como puedes advertir, estas frases no tienen nada que ver con las anteriores. Esta forma de verbalizar cada situación de tu vida te ofrece una percepción de los hechos en la que la responsabilidad recae sobre ti.

Uno ha de huir de preguntas que empiecen con ¿Por qué? y empezar a formularnos preguntas que inicien con ¿Para qué?  La segunda siempre nos conecta con nuestro interior, la primera siempre nos lleva al otro, al exterior. El PARA QUÉ se conecta con una conciencia que comprende que todo tiene una razón de ser, que normalmente es una proyección de nuestros programas subconscientes. Esta forma de preguntarnos demuestra una madurez emocional libre de victimismo y de proyecciones de culpabilidad hacia otros.

Procurar que nuestros diálogos internos se expresen de esta manera nos permite realizar cambios en nuestra neurología, porque tenemos otra percepción de las cosas y de los acontecimientos que acontecen en nuestras vidas.

Conozco a una persona que la vida la llevó a tener que pasar por un proceso de cáncer, que finalmente terminó superando. Durante este proceso me llegó a confesar que empezó a superar su enfermedad cuando dejó de formularse preguntas que incluían el término POR QUÉ y pasó a formularse preguntas que empezaban con los términos PARA QUÉ y QUÉ.

Los POR QUÉs, en el caso que nos ocupa, podrían ser estos: ¿Por qué me ocurre esto a mí? ¿Por qué soy tan desgraciado? ¿Por qué tengo tan mala suerte? …

Los QUÉs y los PARA QUÉs podrian ser estos: ¿Para qué me está pasando esto? ¿Qué hay de bueno en esto que me está pasando? ¿Qué gran lección se esconde detrás de este desafío? ¿Qué beneficio oculto hay para mi? ¿Qué debo cambiar? …

Las preguntas adecuadas re-enfocan tu atención y por ello te sacan del atolladero de los patrones de pensamientos inconscientes que dirigen tu vida.

Es probable que ahora te estés preguntando: ¿Por qué debo pensar de esta manera? ¿Yo soy el culpable de todo? No, no se trata de pensar en clave de culpa, dado que no eres culpable de nada, pero sí eres RESPONSABLE de tus palabras, pensamientos y sentimientos. En esencia podemos resumir diciendo que existen experiencias en nuestras vidas que llamamos negativas, pero no olvides que todo tiene un sentido, un PARA QUÉ que hemos de descubrir si aspiramos a liberarnos de nuestros programas inconscientes.

Es imposible que en el Universo existan pequeñas oscilaciones de información. Todo es muy exacto y preciso. En la medida que no te respetes, en esa misma medida no serás respetado, ni un nanogramo más, ni un nanogramo menos. Hay muy pocas cosas a tu alrededor que no formen parte de ti que tú no hayas creado, la mayoría de las veces de FORMA INCONSCIENTE.

Feliz Camino !!

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