La palabra contribuye a crear tu realidad

La palabra es procesada por una zona de nuestro neo-córtex llamada Área de Broca, situada en el epicentro de esa zona del cerebro y por ello actúa a modo de caja de resonancia. Para que una percepción sea registrada por nuestra mente subconsciente es necesario que sea repetida conscientemente varias veces a través de la palabra o que tenga una gran intensidad emocional.

En artículos anteriores te hablé de dos características de la mente subconsciente que paso a recordarte a continuación:

La ilusión no existe: Para el subconsciente lo real, lo simbólico y lo imaginario es lo mismo. Nuestra mente subconsciente no puede diferenciar algo real de algo virtual. Cuando ponemos nuestra mano a la altura de la boca y repetimos varias veces en voz alta “estoy chupando limón” se activan nuestros mecanismos de salivación. Quien dispara ese proceso es la mente subconsciente ya que la mente consciente se rige por la razón y por los sentidos y esa parte de nuestra mente “no ve limón”, “no toca limón”, “no huele limón” y “no saborea limón”.

Es atemporal: Para el subconsciente el tiempo no existe, solo existe el presente. Esa parte de nuestra mente no almacena las experiencias vividas cronológicamente. Sí es cierto que unas experiencias tienen más peso que otras, dependiendo de la carga emocional asociada a la experiencia vivida. Si te pregunto qué desayunaste hace quince días tardarás un tiempo en recordarlo. En cambio, si te pregunto en dónde estabas el 11 de septiembre de 2001 cuando saltaron por los aires las Torres Gemelas de Nueva York, seguro que lo recuerdas al instante. Lo que diferencia a ambas experiencias es la carga emocional con las que las has vivido.

A lo largo de este y otros artículos que publicaré en días próximos podrás advertir que la palabra tiene un GRAN PODER DE SUGESTIÓN SOBRE LA MENTE SUBCONSCIENTE y, las dos características que termino de recordarte tienen mucho que ver con este fenómeno.

Sé impecable con tus palabras

La palabra es generativa, es decir, tiene la capacidad de crear una parte importante de lo que forma parte de nuestra vida. La Biblia nos dice «Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios». Tú eres en gran medida lo que manifiestas a través de la palabra; por ello, si cambias la forma en la que te manifiestas, cambias tú. Las palabras no son solo sonidos o símbolos escritos. Están dotadas de poder y contribuyen en gran medida a crear tu realidad. Pero son como una espada de doble filo ya que dependiendo de cómo las uses CREARÁS o DESTRUIRÁS.

Las palabras captan nuestra atención, entran en nuestra mente y cambian, para bien o para mal, algunas de nuestras creencias. Por ello hemos de ser impecables manejando la palabra. Para comprender el significado profundo y la trascendencia de la palabra impecable rescato un texto de “Los cuatro acuerdos” del Dr. Miguel Ruiz:

La palabra Impecable significa: “sin pecado”. Impecable proviene del latín pecatus, que quiere decir “pecado”. El im significa “sin”, de modo que “impecable” quiere decir “sin pecado”. Las religiones hablan del pecado y de los pecadores, pero entendamos lo que significa realmente pecar. Un pecado es cualquier cosa que haces y que va contra ti. Todo lo que pienses, sientas, digas o hagas que vaya contra ti es un pecado. Vas contra ti cuando te juzgas y te culpas por algo concreto. No pecar es exactamente lo contrario. Ser impecable es no ir contra ti mismo. Cuando eres impecable asumes la responsabilidad de tus actos, pero sin juzgarte ni culparte.

Desde este punto de vista, todo concepto de pecado deja de ser algo de corte moral o religioso, para convertirse en una cuestión de puro sentido común. El pecado empieza con el rechazo a uno mismo. De hecho, el mayor pecado que cometes es rechazarte a ti mismo. En términos religiosos, el autorrechazo es un «pecado mortal», es decir, te conduce a la muerte. El rechazo te puede conducir a la vergüenza que es la emoción más negativa que existe. Yo suelo decir que lo último que siente una persona cuando se suicida es vergüenza; es una emoción tan negativa, tan poderosa, que induce a un ser humano a cercenar lo más valioso que le ha sido otorgado: su propia vida. Cuando envidias lo que tiene otra persona te estás haciendo daño a ti mismo ya que implícitamente estás practicando el juego de “él tiene, yo no tengo” y ese juego macabro termina por reforzar tu carencia y por ello alejándote del logro genuino.

Por todo ello, ser impecable con tus palabras es utilizarlas a tu favor y no utilizarlas contra ti mismo. Si en un momento dado te insulto, porque no me gusta algo de ti, puede parecer que utilizo palabras de insulto contra ti, pero en realidad las utilizo contra mí mismo, porque tú me odiarás por ello y tu odio no será bueno para mí.

Ser impecable con tus palabras, significa utilizar tu energía correctamente en la dirección de la verdad y el amor por ti mismo. Si llegas a un acuerdo contigo para ser impecable con tus palabras, eso bastará para que la verdad y el amor se manifiesten a través de ti. Pero llegar a ese acuerdo es difícil, porque hemos generado el hábito de hacer justamente lo contrario. Hemos aprendido a hacer de la mentira un hábito al comunicarnos con los demás, y aún más importante, al hablar con nosotros mismos. No somos impecables con nuestras palabras. La cantidad de amor que sientes por ti es directamente proporcional a la calidad e integridad de tus palabras.

Te incluyo video que ilustar el poder generativo de la palabra:

Feliz Camino !!

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