Preámbulos.
Hasta hace poco más de dos décadas, una gran mayoría de personas pasábamos por un ciclo dual de aprendizaje–trabajo. Cursábamos una carrera o estudios profesionales para pasar a ejercer en lo laboral lo que aprendíamos en la universidad o en la escuela profesional. Este ciclo ha cambiado durante la última década y, a futuro, este cambio se volverá definitivamente VERTIGINOSO debido a la disrupción tecnológica y a la bioingeniería, básicamente.
La probabilidad de que nuestros nietos lleguen a los 90 años es muy alta, ya que la esperanza de vida está aumentando y eso, unido a los cambios acelerados que vamos a vivir, hará necesario que esta generación –que tendrá 60 años en 2080– tenga que cambiar de actividad laboral más de 10 veces* en toda su carrera profesional.

Enfrentando el cambio.
Estos cambios acelerados conducirán a procesos de aprendizaje cada vez más frecuentes y profundos. En este sentido las TICs (Tecnologías de Información y Comunicación) serán un soporte importante en el proceso de enseñanza–aprendizaje. En este sentido quiero hacer varias observaciones:
- El acceso a la información no necesariamente garantiza el conocimiento y mucho menos la sabiduría. Actualmente existe un exceso de información en la red que produce “empacho” y por ello resulta muy difícil de “perforar” por parte de la mente humana.
- Los productos audio–visuales tan comunes en nuestras vidas cortocircuitan el proceso reflexivo; proceso que, por otra parte, es fundamental cuando nos acercamos a un producto literario, por ejemplo la lectura de un libro.
- Solo por estas dos razones los profesionales RESPONSABLES de gestionar este tipo de TICs han de ser consecuentes a la hora de diseñar procesos de enseñanza–aprendizaje muy rigurosos que le aporten un valor añadido muy concreto al educando.
Durante los últimos meses he tenido contacto con varios productos de entrenamiento en línea y puedo asegurar que si de mí dependiera los clausuraría casi todos por carecer de un mínimo de rigor. Contenidos completamente desestructurados y no alineados con objetivos, procesos muy poco sólidos de dinamización y tutorización de las comunidades virtuales o ausencia de sistemas de evaluación y autoevaluación del proceso de aprendizaje, son solo algunos ejemplos que puedo poner. Soy un claro defensor del entrenamiento en línea; es más, por experiencia puedo decir que el rendimiento formativo de una comunidad virtual puede ser mayor que el de una comunidad presencial. Pero para que eso suceda se han de cumplir unos estándares mínimos que en muchos casos no están garantizados.
Competencias.
Yo “proclamo” la siguiente ecuación de valor de una persona:
#VALOR DE LA PERSONA = [CONOCIMIENTOS + HABILIDADES] x ACTITUD
En efecto, una persona vale lo que sabe + lo que sabe hacer* por su actitud. Si partimos de la base de que los conocimientos representan el SABER, las habilidades el HACER y las actitudes el QUERER resulta fácil comprender por qué la actitud es un factor multiplicador.
Seguro que escuchaste hablar de COMPETENCIAS en más de una ocasión pero, ¿qué son realmente las competencias? Resumiendo y simplificando la definición podríamos decir que son características internas del individuo (Cs + Hs + As) que producen un desempeño superior en un puesto de trabajo y en una organización.
¿Cuáles serán las competencias clave para 2050? Parece razonable pensar que las asociadas a conocimientos van a seguir prevaleciendo cada vez más, pero sin lugar a dudas se han de reforzar las sociales y las emocionales.

Competencias clave para 2050.
Son varias las competencias que han de convivir en el proceso de enseñanza–aprendizaje en el año 2050, aunque cuatro van a cobrar especial relevancia en un mundo tan expuesto al cambio y a la competitividad.
- La ORIENTACIÓN AL APRENDIZAJE va a ser, sin duda, una competencia fundamental. Pero ¿qué se esconde detrás de esta competencia? Básicamente dos ingredientes: el pensamiento crítico que representa un puntal fundamental en el proceso de aprendizaje y el autoconocimiento que una determinada persona tenga de sí misma. Seguramente has escuchado la frase de “desaprender para aprender”. Tratando de transparentar el significado de esta frase podríamos decir que una persona aprende, sí y solo sí, genera plena conciencia de que no sabe y, para llegar a ese nivel, el autoconocimiento resulta fundamental.
- La COMUNICACIÓN será otra competencia que ha de pasar por un claro proceso de desarrollo. En ese sentido cobrará especial relevancia enseñar a los niños a comunicarse desde una edad temprana para evitar hacerlo cuando ese niño se convierta en un adulto de 30 años. Cuando somos chicos nos enseñan a leer y a escribir, pero no nos enseñan a comunicarnos. Durante los últimos años varias ciencias han puesto a nuestra disposición importantes conceptos que urge integrar a los sistemas educativos de los diferentes países para evitar reeducar a los adultos en conceptos esenciales que giren en torno a esta competencia. Conceptos de programación neurolingüística (PNL), de neurocomunicación y de técnicas de escucha activa son solo algunos ejemplos que se han de integrar en las mentes y en los corazones de los niños para evitar hacerlo cuando sean adultos.
- Otra competencia importante a desarrollar será la COOPERACIÓN. Colaborar y cooperar son competencias con significados completamente diferentes. Colaborar implica contribuir con algo, ayudar a otro(s) en el logro de un fin; mientras que cooperar implica obrar conjuntamente con otro(s) para conseguir un mismo fin. Bajo esta definición resulta obvio decir que trabajar en equipo está claramente conectado con cooperar y no con colaborar. ¿Qué es lo que nos está alejando de la cooperación desinteresada, significativa y genuina? Es obvio que ciertos patrones culturales pueden estar afectando, pero sin duda un factor que marca la “NO cooperación” se esconde en el ADN de muchos sistemas educativos ya que se inculca la individualidad desde muchos puntos de vista. Piensa que en pleno siglo XXI las aptitudes de los alumnos se siguen midiendo de forma individual a través de exámenes. No estoy diciendo que se deban abolir ese tipo de prácticas, pero lo que sí digo es que se tienen que medir aptitudes y actitudes conectadas con ambientes cooperativos.
- Vivimos en un mundo de modas en el que los ciclos de vida de los productos y servicios que consumimos se acortan cada vez más. A ello hemos de sumarle los cambios de paradigmas que se están produciendo y se seguirán produciendo a gran escala. En este sentido, pongo como ejemplo lo que va a pasar con el sector automotriz a nivel global que se verá obligado a electrificar toda su gama de modelos en poco más de dos década. En este contexto tan cambiante, la CREATIVIDAD y la INNOVACIÓN que desplieguen las personas van a resultar determinantes.

Enseñando a aprender durante toda una vida.
Personalmente he tenido la fortuna de trabajar durante casi veinte años este tipo de competencias con personas adultas y me he dado cuenta de los importantes déficits que arrastramos de nuestra enseñanza de base. No resulta imposible desarrollar estas competencias en un adulto, pero sí requiere de recursos, tiempo y esfuerzo. Por ello considero que educar y enseñar estas competencias desde la edad temprana se convierte en una necesidad imperiosa en pleno Siglo XXI.
Los educadores del Siglo XXI, sean maestros que enseñen a jóvenes o entrenadores y coaches que desarrollen a personas adultas, se enfrentan al reto mayúsculo de ENSEÑAR A APRENDER A LAS PERSONAS A LO LARGO DE TODA SU VIDA dado que, al conocimiento que seguirá creciendo, han de sumarse las competencias sociales y emocionales necesarias para adaptarse a un entorno cambiante y competitivo.
Una cualidad que han de tener las personas que vivan y se desarrollen como profesionales en el año 2050 ha de ser la RESILIENCIA. Esta cualidad va más allá de la tolerancia a la frustración. Piensa por un momento en el modus vivendi de una persona que se vea obligada a cambiar diez veces de puesto de trabajo durante su carrera profesional, muy probablemente en sectores productivos completamente diferentes. Parece razonable pensar que esa persona sin unas dosis mínimas de resiliencia se verá abocada al fracaso.
Feliz Camino!!
