Colapso Ecológico 2.

Segunda entrega de la serie Colapso Ecológico, te dejamos la liga si quieres consultar el Capítulo 1.

Principal “trampa” de la huella ecológica.

Nadie discute que el Universo es expansivo y por ello fuente de abundacia y no de escasez. Pero también es cierto que al Universo le ha crecido un “gran tumor en una de sus microarterias” provocado por los Sapiens. No nos estamos damos cuenta de que los alimentos y la materia prima que estamos utilizando para producir los caprichos se sustentan nuestros estilos de vida, proceden de las entrañas de La Tierra. Tampoco nos estamos dando cuenta de que nuestra codependencia de La Tierra es absoluta: sin ella no seríamos nada.

Siento que nos hemos aislado de la realidad y ello nos ha conducido a hacer trampas sin parangón durante los últimos 200 años de la historia de la humanidad. Una de las más importantes es la producción de alimentos a través de la AGRICULTURA y la GANADERÍA INTENSIVAS. 

Intensivo es sinónimo de artificial y de desprecio absoluto hacia nuestro planeta y hacia nuestra salud. Todos nos hacemos una ligera idea de lo que se hace hoy en día con un pollo de granja para ENGORDARLO. También tenemos una ligera idea de lo que hacemos con la tierra para asegurar que siga produciendo alimentos, utilizando cantidades asombrosas de FERTILIZANTES químicos y de PLAGUICIDAS. Ahora bien, si apostamos por profundizar en el detalle de todo esto, nos provoca vértigo.

La agricultura y la ganadería generan cantidades inmensas de gases de efecto invernadero. Ya sabes que los gases de efecto invernadero son responsables, en parte, del cambio climático. Cuando saltan las alarmas debido a los millones y millones de toneladas de gases contaminantes que se lanzan a la atmósfera, los gobiernos giran sus cabezas hacia el sector del transporte porque no pueden girar sus cabezas hacia los sectores de la agricultura y la ganadería intensivas por una sencilla razón: los 7,600 millones de depredadores actuales han de seguir alimentándose, ya que el dinero no se puede comer. Durante las tres próximas décadas los fabricantes de automóviles se enfrentan con el reto global de electrificar toda su gama de modelos, pero esa medida es sólo una de las muchas medidas que se han de tomar y que todavía no se han tomado.

La tala de bosques para crear pastos es una de las principales causas de deforestación. El 70% de los bosques que han desaparecido en El Amazonas, se han dedicado a pastizales para alimentar ganado. Hemos de tener en cuenta que una parte importante de las emisiones de CO2 son absorbidas por la masa forestal del planeta. En efecto, los árboles absorben el carbono y desprenden el oxígeno. Esa el la razón por la que decimos que los árboles son el “pulmón” del Planeta. Otra parte importante del CO2 es absorbido por las aguas marinas y ello hace que dichas aguas se vayan acidificando cada vez más, lo que está provocando importantes daños en los ecosistemas marinos.

Existen estudios muy sólidos –te invito a que los revises– que indican que, en torno al 17%  de la masa forestal de La Amazonia, ha sido destruida. Estos estudios confirman que si esa proporción llega al 20%  se invertirá el “ciclo del agua”. Si eso sucede, más del 50% de La Amazonia se convertirá en una simple sabana.

Dos grandes ironías.

Los sectores de la agricultura y de la ganadería son grandes consumidores de agua. En efecto, en torno al 72%  del agua dulce que se consume en el planeta se destina a estos dos sectores. Resulta obvio decir que la cantidad de agua disponible en el planeta ha de ser distribuida entre más depredadores y, como veremos más adelante, existen muchas cuencas en el planeta con importantes problemas de contaminación y de estrés hídrico.

Para producir 1 kilogramo de carne roja se necesitan 15,000 litros de agua, o dicho de otra forma: cuando nos comemos un rico bistec de 330 gramos nos estamos zampando 5,000 litros de agua. Dicho de una forma más irónica: ahorramos más agua si dejamos de comer 1 kilogramo de carne roja que si dejamos de ducharnos durante 365 días.

Eso, siendo una gran ironía, hay algo que lo supera: para producir 1 kilogramo de proteína animal se necesitan en torno a 6 kilogramos de proteína vegetal. Obviamente gran parte de esta proteína vegetal la podrían consumir perfectamente los humanos. Dicho de otra forma: si hoy se decidiera sacrificar a todas las vacas del planeta, las reservas de alimentos estarían garantizadas para varias décadas.

Feliz Camino!!

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