Mi historia de vida en diez minutos

Mis hallazgos.

En este artículo incluyo parte del capítulo de introducción de mi libro “No estar muerto no es estar vivo”.

Trabajé durante más de veintiocho años en una gran multinacional, en una de sus sedes españolas y, en el año 2012 viajé a México para hacer un intercambio internacional que se prolongó cuatro años (2012 – 2016). Cuando llegué a México cambiaron de forma radical mis coordenadas de vida, ya que me vi en la necesidad de adaptarme a nuevos compañeros de trabajo, nuevas culturas, necesidad de crear círculos de conocidos, nuevas formas de pensar […] y ello me obligó a salir de mi zona de confort; o, dicho de otra forma: mi nivel de energía se elevó. ¡Se elevó mucho!

Los mexicanos tienen un estilo de conducir bastante diferente al de los españoles, y recuerdo perfectamente que, en mis primeros días en México, cuando me cruzaba con el estilo de conducción de algún lugareño, sonaba una vocecita en mi interior que me decía “¡este qué hace!”; pronto me di cuenta de que “ese hacía lo que hacían todos”, el único que iba a contracorriente era yo. Pero lo verdaderamente mágico es que estaba viviendo ese proceso de adaptación a gran escala. Realmente la “zona de confort” no es un concepto abstracto; solo nos damos cuenta de que existe cuando nos vemos en la necesidad de salir de ella, de trascenderla.

El primer año fuera de mi tierra fue sencillamente mágico ya que tuve la oportunidad de conocer a personas maravillosas y rincones idílicos. A nivel profesional las cosas marchaban de maravilla ya que tenía a mi cargo a un equipo de personas comprometidas; me apasionaba lo que hacía y aportaba valor todos días. Transcurrido el primer año en México mi nivel de energía seguía intacto y tomé la decisión de hacer un diplomado de coaching que supuso un parteaguas en mi vida, ya que me abrió las puertas a dimensiones completamente desconocidas para mí. El primer descubrimiento fui yo mismo, ya que generé conciencia de los “demonios” que se escondían en lo más profundo de mi ser. El segundo hallazgo fue mi PASIÓN GENUINA.

El vértigo

Tengo plena conciencia de que cuando sucedió eso atravesé un umbral difícil de describir a través de palabras. Durante tres años me fui introduciendo en el mundo del desarrollo personal a una velocidad de vértigo: hacía sesiones de coaching de vida, casi todos los fines de semana pasaba mis talleres y conferencias a grupos de personas, me hice con una biblioteca de más de 400 libros, creé una website a la que subía artículos todas las semanas, en poco más de un año acumulé más de 100,000 LIKEs en una página de Facebook, asistí a talleres y seminarios, me rodeé de personas que compartían mis inquietudes, convertí la meditación en un hábito de vida […]. Durante tres años le dediqué un promedio de cuarenta horas a la semana a ese conjunto de actividades, además de seguir trabajando en la empresa que me daba de comer.

A principios del año 2016 expiraba mi contrato internacional en México y ello me obligaba a regresar a España. En ese momento tuve que enfrentarme con una de las decisiones más importantes de mi vida: regresar a España o dejar mi querida empresa para dedicarme a lo que sabía que era mi PASIÓN GENUINA. Aposté por lo segundo.

Dejé mi empresa con los bolsillos vacíos, pero con mi alma llena. Lo que te voy a decir a continuación, te lo digo DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MI CORAZÓN: si hubiera regresado a España, ahora estaría sumergido en una vida vegetativa pensando en mi prejubilación. Hoy, casi cuatro años después, me siento pleno, seguro de mí mismo, en paz y cargado de ilusiones.

Algunos patrones que rigen el propósito de vida.

Los patrones podrían definirse como una serie de variables constantes, identificables dentro de un conjunto mayor de datos que se repiten de manera predecible. Durante los últimos ocho años apoyé a varios miles de personas a que conectaran con su propósito de vida y, las que consiguieron dar el salto –las que se comprometieron de verdad– se ciñen a una serie de patrones que te comparto a continuación.

Generando conciencia

Yo suelo decir que la principal razón por la que la mayoría de la gente no obtiene lo que quiere, es porque no sabe lo que quiere. Por lo tanto, el proceso de transformación se dispara con destellos de INSPIRACIÓN e INTUICIÓN. Cuando eso sucede es señal inequívoca de que son nuestras almas las que se están manifestando.

Si apuestas por leer este libro y te COMPROMETES a llevar a la práctica los ejercicios que te propongo, las probabilidades de que conectes con la esencia de la persona que realmente eres, son muy altas. No te asustes, ya que no te voy a pedir que camines cuatro kilómetros todos los días o que saques el televisor de tu vida (aunque te harías un gran favor si hicieras ambas cosas en el caso de que no lo estés haciendo ya). Lo único que te voy a pedir es que realices una serie de ejercicios de análisis, reflexión, discernimiento e introspección que te permitirán conectar con la esencia de la “sociedad anónima de capital variable” más poderosa que jamás llegarás a conocer: TÚ.

Elevando tus estándares

El hecho de que generes conciencia de tus PARA QUÉs en este mundo te aportará bastante energía, pero no la suficiente. Cuando te hablaba de mi caso, te compartía que lo que realmente me inyectó energía fue el hecho de cambiar por completo mis coordenadas de vida. Eso definitivamente me arrancó a empujones de mi zona de confort. En tu caso, si tienes una vida establecida con una serie de responsabilidades asociadas, difícilmente te vas a ir de México a Singapur (por poner solo un ejemplo).

Aun desconociendo quién eres y qué tipo de vida llevas, me atrevo a decirte que dispones de un potencial alto para cargar tu cuerpo con energía adicional a través de un estilo de alimentación más equilibrado, haciendo ejercicio, aprovechando mejor tus horas de sueño o meditando, por poner solo algunos ejemplos. Vas a tener que pasar a la acción y muy probablemente tengas que renunciar a “ALGO INFERIOR” para aspirar a “ALGO SUPERIOR” a medio plazo, y para que eso sea posible tienes que incrementar tus niveles de energía.

Más arriba te compartía que durante tres años le dediqué un promedio de 40 horas a la semana a las actividades paralelas que me conectaban con mi PASIÓN GENUINA. Eso fue posible gracias a dos factores: el hecho de haberme cruzado con algo muy grande –mi propósito de vida– y a mis altos niveles de energía.

Imagina por un momento que conectas con tus PARA QUÉs y liberas un promedio de 25 horas a la semana para realizar nuevas actividades. Si mantienes ese ritmo durante 8 años, acumularás más de 10,000 en la disciplina en la que decidas desempeñarte y eso te convertirá en un PEQUEÑO MAESTRO. Puedes hacerlo o puedes no hacerlo. Si no lo haces, seguirás anclado a tu realidad actual y probablemente esa realidad irá menguando, ya que vivimos en un mundo que se desplaza a una velocidad de vértigo y si no nos movemos, nos transformamos en zombies; es decir, morimos a los 45 años y nos entierran a los 90. En cambio, si apuestas por hacerlo, te aproximarás a tu sueño y, sobre todo, DISFRUTARÁS TU CAMINO porque lo que hagas, lo harás a través de tus dones y con una pasión desbordante. Es probable que todo esto te parezca un cuento de hadas, pero no lo es. Si realmente conectas con tu propósito de vida e incrementas tus niveles de energía, te convertirás en un misil humano. Lo sé porque lo he vivido.

Practica a través del regalo

Yo siento que mi don conecta con el hecho de ILUMINAR a otros. Soy muy bueno inspirando y movilizando a otros a ser más de lo que jamás pensaron que podrían llegar a ser. Eso, a grandes rasgos, representa mi misión de vida.

Dos años antes de dejar la corporación que me dio de comer durante casi tres décadas, me enfrenté con unos cuantos dilemas. El más importante fue darle forma a mis QUÉs. ¿A QUÉ me iba a dedicar concretamente? Pronto me di cuenta de que el capitalismo premia la escasez, es decir, paga más cuando algo es escaso. Pero además de ser escaso ha de ser útil y esa utilidad ha de ser demostrada con resultados. Si es abundante y útil también se paga, pero el precio es menor ya que la oferta es alta. La ley de la oferta y la demanda fija los precios finales; por ello, para diferenciarme de la competencia, lo que ofreciera tenía que ser escaso y, además, su utilidad debía ser demostrable. Finalmente aposté por apoyar a las personas a identificar su propósito de vida.

Más arriba te hablaba –a grandes rasgos– de lo que hice durante los tres años que simultaneé mi actividad laboral con otras actividades asociadas a mi PASIÓN GENUINA y todo ello lo hice regalando varios miles de horas de mi tiempo. En ese momento yo atesoraba más de catorce años de experiencia gestionando entrenamiento, pero lo que identifiqué en ese momento como la pasión de la que iba a vivir, tenía poco en común con mi experiencia profesional. En realidad, regalar tu trabajo tiene un retorno enorme que no se puede pagar con dinero y se llama EXPERIENCIA. Es cierto que eso lo simultaneé con posgrados, diplomados, talleres, la lectura de muchos libros, […], pero lo que realmente me aportó sabiduría fue el hecho de compartir lo poco que sabía con varios miles de personas. En mi caso se alinearon los astros ya que tuve la fortuna de utilizar el canal de aprendizaje más poderoso que existe: enseñarles a otros –con responsabilidad– lo que yo deseaba aprender.

Si apuestas por comenzar a practicar tus dones y talentos, no lo cobres, no quemes tu esencia por dinero, regala y recibe la experiencia que te ofrece la práctica. Nadie se va a quejar de tus errores si lo reciben gratis, se enfocarán en tus aciertos y se llevarán lo mejor de ti y eso va a ser mucho porque los vas a envolver a través de tus dones y de tu pasión genuina. En cambio, si cobras desde un inico y no estás rodado, puedes ensuciar tu reputación y destruir tu futura “imagen de marca”.

Regalar lo que amas hacer es un proceso de práctica que te hace mejor, te da a conocer, te conecta con la realidad del mercado, te sirve para refinar tu producto o servicio, te empodera y te permite evolucionar a través del BENDITO ERROR. Todo eso representará una gran ventaja para el día que cobres y te dediques a lo que amas, a lo que realmente es tu esencia. A partir de esa experiencia excepcionalmente nutritiva tomarás decisiones certeras acerca de la empresa que quieres crear y del perfil concreto de lo que comercialices, ya que podrás calibrar el impacto de tus dones y de tus lecciones aprendidas en la realidad del mercado.

En el sistema capitalista hay cuatro formas de ganarse la vida: siendo empleado, siendo autoempleado, siendo emprendedor o siendo inversor. Pegar el salto del empleo al emprendimiento entraña riesgos importantes y, la única forma de asegurar ese salto con altas garantías de éxito, pasa por un proceso de error-aprendizaje que se puede practicar regalando tu trabajo.

Te puedo decir que he vivido experiencias apasionantes durante mis últimos ocho años, pero de las que más bellos recuerdos guardo están reacionadas con los talleres, cursos, sesiones de coaching de vida y conferencias que regalé a universidades, empresas y grupos que gestioné yo por mi cuenta. Esas experiencias fueron las que TRANSFORMARON MIS CONOCIMIENTOS EN VERDADERA SABIDURÍA.

Mis allegados suelen preguntarme “si no me arrepiento de haber dejado mi querida empresa” y yo siempre respondo con un rutundo “no”. Te puedo asegurar que esa respuesta es profunda y genuina ya que durante los últimos cuatro años jamás pasó por mi mente –y mucho menos por mi corazón– el más mínimo atisbo de duda o arrepentimiento. ¿Sabes qué es lo único que cambiaría si pudiera retroceder en el tiempo? Hubiera permanecido dos años más en esa empresa explotando al máximo el regalo de mi tiempo puesto al servicio de mi PASIÓN GENUINA.

Feliz camino !!

 

Deja un comentario