Cuarta entrega de la serie Colapso Ecológico. Ligas para los artículos anteriores Capítulo 1, Capítulo 2 y Capítulo 3.
Contaminación de las aguas.
La contaminación de las aguas es el cuarto fenómeno que nos atenaza como humanidad. Este fenómeno guarda ciertos paralelismos temporales con la contaminación atmosférica, ya que desde la era preindustrial hemos empezado a contaminar las aguas del planeta.
A pesar de que vivimos en un “Planeta Azul”, la realidad del agua no es la que parece ya que el 97% del agua del planeta es agua salada, y por ello inservible para el consumo humano. De ese 3% de agua dulce, un 70% se encuentra en forma de hielo en los casquetes polares y en los glaciares, un 29% son aguas subterráneas (acuíferos) y el 1% restante está representado por las aguas de superficie (ríos, lagos, arroyos y pantanos, básicamente).
A continuación te comparto datos concretos de la situación de México con respecto al agua. Te invito a que revises información que publica la ONU si deseas conocer la problemática del agua en otras zonas del planeta.
Las reservas percápita de agua en México se han reducido desde 1950 a 2015 de forma alarmante (1950: 18,000 m3 por habitante/año vs. 2015: 3,692 m3 por habitante/año). Esto se debe al considerable incremento de la población Mexicana y a la contaminación de las aguas de superficie. Realmente la cantidad de agua que existe en el planeta representa una constante desde hace más de 2,000 millones de años. Lo que sucede es que cada vez somos más humanos, estos humanos consumimos más agua –percápita por habitante– y cada vez es mayor la cantidad de agua contaminada. Ello hace que la percápita de agua por habitante a nivel global se reduzca año tras año de forma alarmante.
Siguiendo con el ejemplo de México, hay que decir que este país tiene una dependencia bastante alta de las aguas subterráneas (acuíferos). La proporción es practicamente del 60/40 (60% aguas de superficie vs. 40% aguas subterráneas). La principal razón de esta dependencia radica en el hecho de que un buen número de cuencas del país (aguas de superficie) están muy contaminadas y son inservibles para el consumo humano. Por ello, una de las prioridades es evitar la contaminación de los acuíferos.
Piense el lector que en torno al 70% del agua que se consume en Ciudad de México –una de las urbes más grandes del planeta– procede del acuífero del Valle de México y este acuífero está sobreexplotado; de hecho, el suelo de muchas zonas de Ciudad de México se está hundiendo un promedio de 30 centímetros por año ya que el acuífero que está por debajo de la ciudad no está siendo realimentando de agua. Otro factor a tener en cuenta es que, hoy por hoy, no existen tecnologías que permitan depurar las aguas subterraneas. Ello justifica más, si cabe, la necesidad de proteger nuestros acuíferos a toda costa.

El Fracking.
El Fracking o fracturación hidraúlica es una técnica que se utiliza para extraer petróleo o gas natural a niveles profundos (en torno a 2,000 metros). Esta técnica empezó a utilizarse en Estados Unidos en la década de los 70s, pero no fue hasta finales de los 90s cuando se empezó a utilizar a gran escala en Estados Unidos y en otras zonas del planeta. Durante la última década (2009 -2019) Estados Unidos le dio prioridad absoluta al tema energético –lo convirtió en un asunto de estado– y en ese período de tiempo consiguió convertirse en el mayor productor de petróleo y de gas natural a nivel global superando a Rusia y Arabia Saudita. Esto fue posible gracias a la técnica del Fracking.
Lo que se hace a través de esta técnica es practicar una perforación vertical de unos 2,000 metros y, a ese nivel de profundidad, se practica una segunda galería horizontal de 2,000 a 3,000 metros conectada con la primera. Una vez practicadas esas galerías se inyecta agua dulce a mucha presión que permite fracturar las rocas para que se libere el petroleo o el gas natural que está atrapado a esas profundidades.
Existe mucha polémica a nivel global acerca de esta técnica de fracturación, básicamente relacionada con la contaminación medioambiental, ya que la cantidad de agua dulce que se necesita para fracturar un pozo ronda los 15,000,000 de litros.
Para que la técnica sea efectiva es necesario que el agua que se inyecta a presión sea mezclada con un cocktail de compuestos químicos que finalmente la hace inservible, ya que hasta la fecha no existen tecnologías que permitan depurar las aguas residuales utilizadas en el proceso de fracturación. Esto, de por sí, se convierte en un problema medioambiental importante si se tiene en cuenta que actualmente existen más de 1,000,000 de pozos petrolíferos explotados a través del Fracking.
Pero el problema va más allá –ahí es en donde surge la polémica a nivel global– debido a que las aguas contaminadas en muchos casos se almacenan bajo tierra y existen riesgos altos de que puedan llegar a contaminar los acuíferos. Al final del artículo incluyo un video que proporciona información sobre el Fracking.
Feliz Camino!!
